El mes de enero marca una cita ineludible en el calendario de las artes circenses. El Principado de Mónaco se viste de gala para celebrar el 48º Festival Internacional de Circo de Montecarlo y el 13º New Generation. Este año, en Productores de Sonrisas, hemos tenido el inmenso honor de vivir esta experiencia desde dentro, formando parte del jurado que decide el destino del galardón más codiciado del planeta: el Payaso de Oro.
¿Qué hace tan especial al Festival de Montecarlo?
Fundado en 1974 por el Príncipe Rainiero III, este festival no es solo una competición; es el estandarte de la excelencia y la tradición. Durante 10 días, la famosa carpa de Fontvieille acoge a la élite internacional.
Lo que diferencia a Montecarlo de cualquier otro evento es su capacidad para unir la tradición clásica con la innovación más vanguardista. Aquí, el riesgo, la técnica y la emoción se evalúan bajo la mirada de los mayores expertos del sector.
Nuestra experiencia como jurado: Otorgando el Payaso de Oro
Formar parte del jurado en esta 48ª edición ha sido un privilegio y una responsabilidad que asumimos con pasión. El Payaso de Oro es el máximo reconocimiento al que un artista de circo puede aspirar.
«Ver de cerca el talento que define el futuro de nuestra profesión es una inspiración constante para seguir creando espectáculos mágicos en España».
El futuro del circo: 13º New Generation
No podemos hablar de Montecarlo sin mencionar el festival New Generation. Esta competición está dedicada a los jóvenes artistas que están llamados a ser las estrellas del mañana. Es fascinante ver cómo las nuevas generaciones mantienen viva la llama del circo, aportando frescura y nuevas formas de comunicación visual sin perder la esencia del esfuerzo y la disciplina.
Un hogar para las artes circenses
Queremos agradecer profundamente al Principado de Mónaco por su hospitalidad y por seguir siendo el hogar y protector de una tradición que une a familias de todo el mundo. El circo es un lenguaje universal que no entiende de fronteras, y eventos como este son vitales para que la cultura del asombro siga brillando con fuerza.
Conclusión
Volvemos de Mónaco con la maleta llena de ideas, inspiración y la confirmación de que el circo está más vivo que nunca. En Productores de Sonrisas, seguimos trabajando para que esa misma magia que sentimos en Montecarlo se traslade a cada una de nuestras funciones.